reflex
A pesar de no tener un especial talento, la fotografía es una de mis formas de expresión favoritas. Y también, posiblemente, la que mejor me ha permitido reflejar emociones o sentimientos. Relatar las experiencias a quien no estaba conmigo en un momento dado.
Es por eso que la llegada de la fotografía digital para mí fue especialmente emocionante; poder hacer muchas fotos, probar diferentes ajustes y revisar inmediatamente el resultado. Pero sobre todo, no pensar en si esto o aquello eran tonterías que fotografiar; si te gusta, dispara.
En los primeros tiempos sólo era posible tener cámaras compactas a un precio que no fuera exorbitante, así que mi primera cámara fue una Canon IXUSv3, que fue rápidamente sustituida por una Canon IXUS400. Una cámara excelente con un sensor 1/1.8″ que en su momento no aprecié y que a día de hoy seguramente será de los de mejor calidad. Pero que al mismo tiempo me hizo empezar a entrever dónde estaban los límites. A querer control manual, enfoque manual, y a desear poder hacer fotos con poca luz. Compré incluso una carcasa submarina con la que he conseguido fotos muy buenas, pero faltaba algo.
Así que hace dos años decidí dar un paso más, pero ante los precios de las réflex digitales (DSLR) de entonces tomé una decisión de compromiso. Una cámara “bridge”, una superzoom con estabilización de imágen y control manual. Una Canon S3IS. Con ella aprendí lo que es la apertura, la profundidad de campo, el bracketing y lo que mola un estabilizador. Lo que es tener un macro increible y un zoom espectacular. Y también aprendí lo chungo que es tener un sensor de 1/2.5″ y una única lente que no es intercambiable y que tiene un angular de 36mm (equivalente). Es una gran máquina, pero me hizo desear como nunca tener un sensor como dios manda y unas lentes que de verdad pudieran hacer un retrato con un fondo borroso y con poca luz.
El año pasado un nuevo miembro se unió a la familia; una Canon IXY90 (versión japonesa de la Ixus 75). Pero fue más una renovación de la venerable IXUS400 (que ya empezaba a dar señales de su edad) que otra cosa. Todo seguía igual.
Así que este año y tras meses y meses de pensarlo y muchas fotos imposibles de hacer con lo que tenía, la decisión estaba tomada. Había que saltar al mundo DSLR. Y la cercanía de un viaje lo ha precipitado todo. Nikon o Canon? Esperar a la Photokina para ver las sucesoras de la Nikon D80 y la Canon 40D? Una 40D ahora? Y qué tal la 450D? Y con qué objetivos? Los de kit? Alguno un poco mejor?
Total, que al final la voz de la prudencia ha hablado y desde hace una semana ya somos uno más. Una Canon EOS 450D con el objetivo kit 18-55IS f3.5-5.6. Y desde este mediodía, se le ha añadido, procedente de Hong Kong, un objetivo Canon 50mm F1.4 USM. Lo único que puedo decir de momento es que estoy alucinado con cómo se puede hacer una foto a ISO800 y que apenas tenga ruido, con la maravilla que es tener una profundidad de campo estrecha… y lo que pesa y lo incómoda de llevar que es la muy perra. Pero se me pasará.
Así que… con una foto tributo a mi amigo Rafa sólo puedo decir… sonrían!

Esto va a ser divertido.